Nuestra fundadora

«Era de mediana estatura, antes grande que pequeña, gruesa más que flaca, y en todo bien proporcionada. El cuerpo, algo abultado, fornido, todo él muy blanco y limpio, suave y cristalino, que en alguna manera parecía trasparente. El rostro, no nada común, no se puede decir redondo ni aguileño; los tercios de él, iguales; la color de él, blanca y encarna, especialmente las mejillas, donde parece se veía la sangre mezclada con la leche. Tenía el cabello negro, limpio, reluciente y blandamente crespo. La frente, ancha, igual y muy hermosa. Las cejas algo gruesas, de color rubio oscuro con poca semejanza de negro; el pelo, corto y ellas largas y pobladas, no muy en arco, sino algo llanas. Los ojos, negros vivos, redondos, no muy grandes, mas muy bien puestos y un poco papujados, en riéndose, se reían todos y mostraban alegría, y por otra pare muy graves cuando ella quería mostrar gravedad. La nariz, bien sacada, más pequeña que grande, no muy levantada de en medio, y en derecho de los lagrimales para arriba, disminuida hasta igualar con las cejas, formando un apacible entrecejo; la punta redonda y un poco inclinada para abajo; las ventanas arqueaditas y pequeñas y toda ella no muy desviada del rostro. La boca, ni grande ni pequeña, el labio de arriba, delgado y derecho; el de abajo grueso y un poco caído, de muy linda gracia y color… En el rostro al lado izquierdo tenía tres lunares… derecho uno de otros, comenzando desde abajo de la boca el que mayor era y el otro entre la boca y la nariz y el último en la nariz…. (María de San José)

Era extravertida, entrañable, conversadora, adaptable a cualquier persona y circunstancia, honrosa y muy entera, hábil en el me la pluma, aguja y labores caseras. Teresa de Ahumada y Cepeda, (Avila 1515- Alba de Tormes 1582), vivió la mayor parte de su vida en su ciudad natal, mujer extraordinaria, futura Santa Teresa de Jesús, Nació un año antes del fallecimiento de Fernando de Aragón y dos años antes que Martín Lutero iniciara su rebelión. Por entonces Avila era un centro religioso y diocesano importante y estaba dirigido políticamente por una oligarquía poderosa. Los miembros de la aristocracia urbana también dominaban la vida religiosa. Los nobles, en especial, jugaban un papel critico en la fundación y dotación de instituciones monásticas en Avila a lo largo de todo el principio de la Edad Moderna. Teresa creció en la época de Carlos V, cuando España surgía como el mayor poder imperial europeo y transatlántico y defensor de la ortodoxia católica en la Europa religiosa dividida.

Teresa es una mujer que ha vivido su existencia como una aventura con Dios en lo hondo de su ser y que ha acertado a expresarla con vigor, belleza y fecundidad y con gran naturalidad. Quizá sorprenda ese último calificativo, pero el prodigio de esta vida consiste en ensamblar lo «sagrado» y lo «profano», los pucheros y los dolores de cabeza con los serafines y el mismo Cristo. Amigos, maestros, hermanas, hijas e inquisidores, todo es parte de ella misma, asumida del todo en el sol de la divinidad presente en Jesús, en la Trinidad. (Cristina Kaufmann)

A 500 años de su nacimiento, santa Teresa de Jesús sigue inspirando a todos los que desean crecer en el trato de amistad con Dios y con el prójimo. Teresa tiene el arte de iniciar en la experiencia de Dios, «Miren lo que ha hecho conmigo, que primero me cansé de ofenderle que su Majestad dejó de perdonarme. Nunca se cansa de dar ni se pueden agotar sus misericordias. No nos cansemos nosotros de recibir».» (V 19,15)

 

 

Viacrucis con Santa Teresa 

Juntos andemos Señor; por donde fueres tengo de ir; por donde pasares tengo que pasar. ¿Pensáis  que es  poco un tal amigo al lado?

Mirad que se que podéis hacer esto, sosegar el pensamiento. No nos duela el tiempo en cosa que tan bien se gasta. Mirad que no esta aguardando otra cosa sino que le miremos. No os pido ahora que penséis en Él , ni que saquéis muchos conceptos, n i que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más que le miréis. C 26

1 a estación

Jesús es condenado a muerte

No nos culpan sin culpa, veis aquí a Jesús.

Nunca nos culpan sin culpas, que siempre andamos llenas de ellas, pues cae siete veces a el día el justo, y sería mentira decir no tenemos pecado. Ansí que, aunque no sea en lo mismo que nos culpan, nunca estamos sin culpa del todo, como lo estaba el buen Jesús.

 (Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

2da estación  Jesús acepta y carga la cruz

Da conforme al amor que nos tiene: a los que ama más da de estos dones más a los que menos, menos y conforme al animo que ve en cada uno. A quien amare mucho, vera que puede padecer mucho por El. Tengo yo para mi que La medida de llevar grande o pequeña  cruz es la del amor.C,32 7

 (Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

 

 

3 ra estación  Jesús cae por primera vez

Tomad, hijas, de aquella cruz; no se os dé nada de que os atropellen .., porque El no vaya con tanto trabajo; no hagáis caso de lo que os dijeren; haceos sorda a las murmuraciones; tropezando, cayendo con vuestro Esposo, no os aparéis de la cruz  ni la dejéis; mirad mucho el cansancio con que va y las ventajas  que  hace su trabajo a los que vos padecéis. C. 26,7

Si viere va cayendo… procure ser piedra tal con que se torne a levantar… que el Señor ayudará para ello F 4,7

¡Oh, Señor mío!, cuando pienso porque de maneras padecisteis y cómo por ninguna lo merecías.

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

4a estación  Jesús se encuentra con su madre

Pensar en la reina de los ángeles. V. ¡que debía de pasar la gloriosa Virgen . C. 26  Supliqué fuese mi madre con mucha lágrimas. Mirad, Señor que  sois Dios  de misericordia, mirad, mis deseos y las lagrimas con que esto os suplico y olvidad mis obras, por quien Vos sois, y haved lástima de tantas almas como se pierden, y favoreced vuestra iglesia.  ¡No miréis nuestros pecados, sino a Vuestro sacratísimo Hijo y a los merecimientos suyos y de su gloriosa Madre! C 3 ,8

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

 

5ª estación  Jesús es ayudado por Simón de Cirene

 Tratar con personas de oración y ejercitarse en obras de caridad con los prójimos.

Su majestad quiere cuando es servido hacer alguna merced M 4

Muestra, claramente su sacratísima humanidad de la manera que quiere.5M6,9

Es también muestra de amor en procurar quitar de trabajo  y tomarle para sí y se apiaden de las necesidades de las otras C7,9

 Y hacer por Él, dicho de su boca: lo que hicisteis  por uno de esos  pequeñitos , haceis por mí. F 5,3 

 (Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

6 a estación la Verónica enjuga el rostro de Cristo

 Yo solo podía pensar en Cristo como hombre.

Pensaba en aquel sudor y aflicción que allí había  tenido; si podía , deseaba limpiarlo aquel tan penoso sudor; más acuerdo me que jamás osaba determinarme a hacerlo. V 9,4

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

7ª estación Jesús cae por segunda vez

¡Oh Padre Eterno! Mirad que no son de olvidar tantos azotes y injurias y tan gravísimos tormentos, ¿Cómo pueden sufrir unas entrañas tan amorosas como las vuestras   que lo que se hizo con tan ardiente amor de vuestro Hijo C.3,8

Una cosa me desconsolaba como he dicho, que ellos(los santos) solo una vez los había el Señor llamado y no tornaban a caer, y a mi eran ya tantas. V 9

No puede ser menos ,hija ; procura siempre en todo recta intención y desasimiento, y mírame a Mí: que vaya lo que hicieres conforme a lo que yo hice.  C.C 8

 (Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

8 a estación Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

Nunca despreciaste a las mujeres .Pues no sois Vos, Criador mío, desagradecido para que piense yo  dejaréis de hacer lo que os suplican, ni aborrecisteis, Señor, cuando andabas en el mundo las mujeres, antes las favorecisteis siempre con mucha piedad. C3, 7

¿ Piensas, hija que esta el merecer en gozar? No  está  sino en obrar y en padecer y en amar. C.C.30

Y come por Mí y duerme por Mí y todo lo que hicieres sea por Mí, como si no lo vivieses tú ya, sino Yo C.C. 46

 (Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

9 a estación Jesús  cae por 3 ra vez

 Tanta humildad del buen Jesús

¿Parece  había  razón  para que sufriese Cristo nuestro bien tantas injurias y se la dijesen y sin razón?

¿No bastaba Padre eterno, que no tuvo adonde reclinar la cabeza mientras vivio…?C 38

No hay que fiar donde tantos enemigos combaten y tantas flaquezas hay en nosotros para defendernos… mas no me quitaba del todo de la ocasión .V

Como señor mío vemos que nos libraís  muchas veces de los peligros en que nos ponemos. V

Aquí  estoy.. quiero que veas lo poco que puedes sin Mí C.C 48

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

 

10 estación Jesús es despojado de sus vestiduras

Que mujer honrada hay que no sienta en el alma la deshonra que hacen a su esposo? C 19 2

Mas Vos Padre Eterno, ¿cómo  lo consististe? ¿Por qué queréis  cada día ver en tan ruines  manos  a vuestro Hijo?¡En que de manos enemigas le ve el Padre! C 33,3

 Esto os enternezca  el corazón  mis hijas ,para amar a vuestro esposo.

 

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

11 estación Jesús es clavado en la cruz

Porque calla a todo y no sabe hablar  por sí sino por nosotros este amantísimo cordero.C,33, 4

¿Que poseísteis, Señor mío, sino trabajos y dolores y deshonras, y aun no tuviste sino un madero en que pasar el trabajoso trago de la muerte?

Vuestras  armas son cinco llagas. Abrid por amor de Dios  los ojos. F 10,11

No se que mayor amor puede ser que éste 6 M 

 

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

12 Jesús muere en la cruz

Poned los ojos en el  crucificado y todo se os hará poco   Moradas VII, 4, 8

Porque ya sabia la muerte que le habían de dar y deshonras y afrentas que había de padecer. Qué fue toda su vida sino  una continua muerte ,siempre trayendo la que le habían de dar tan cruel delante de los ojos? C.42 

El Padre recibe este sacrificio C.C. 47

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

13 estación  Jesús es bajado de la cruz

Yo estaré presente a las alabanzas que hicieren a mi Hijo y se las presentaré C.C 22, 2

No pienses cuando vez a mi Madre que me tiene en los brazos  que gozaba de aquellos contentos sin  grave tormento. Desde que le dijo Simeón aquellas palabras, le dio mi Padre clara luz para que viese lo que Yo había de padecer.C.C.30

 (Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

14 estación  Jesús es colocado en el sepulcro

“Esta el rey en su palacio por trono le ofrezco mi corazón”

 “Que quietud y sosiego halla mi alma”

“El rey reposa en mi corazón”

(Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

 

 

 

15 estación  Jesús resucita gloriosamente del sepulcro

Casi siempre le veía resucitado divino y humano miradle resucitado.C 26

Si estáis alegre, miralde resucitado; que solo imaginar cómo salió  del sepulcro os alegrará. Mas ¡con qué claridad y con que hermosura, con qué majestad que victorioso, que alegre! Como quien tan bien salió  de la batalla adonde ha ganado un tan gran reino, que todo le quiere para vos, y Sí.  Con Él.

 (Momento de contemplación)

Te adoramos oh Cristo y te bendecimos

 porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. 

 

 

FRASES SOBRE LA ORACIÓN DE LA SANTA, MADRE TERESA DE JESÚS

15 de octubre 2020

Teresa de Jesús

PALENCIA
Frases de la Santa en fundaciones

SANTA TERESA CON SU SOBRINO EN ÁVILA

Y tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra

y pérdida de alma este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle

suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra -que como tenía el nombre de padre, siendo ayo, le podía mandar-,así en el cielo hace cuánto le pide.

Esto han visto algunas personas, a quien yo decía se encomendasen a él, también por experiencia; y aún hay muchas que le son devotas de nuevo, experimentando esta verdad.

Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso Santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de

Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud; porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme ha algunos años que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío.

 Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso Santo a mí y a otras personas.

Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción.

 En especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas; que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro y no errará en el camino.

 

Sta. Madre  Teresa de Jesús

De sus escritos: Libro de la Vida Capítulo 6 .números 6,7 y 8

 

Jaculatoria: ¡San José, enséñame  a orar!

NUESTRO PADRE SAN JOSÉ

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