Nuestro Padre San José

 

Historia de San José

(este es un trabajo reflexivo personalizando la vida de san José en el evangelio de san Lucas)

 

Mi nombre es José, soy de la descendencia de David y hoy quiero contar  una historia sobre la gran misericordia de Dios para nuestra tierra.

Hace tiempo conocí a una mujer llamada María y me enamoré  tanto, que la despose, ella es tan dulce, tan hermosa…después  de los desposorios me dijo que debía ir a visitar a una prima suya, llamada Isabel; la mirada de María era distinta un brillo especial había en sus ojos, la acompañe en una jornada de viaje y después regrese, pues debía seguir trabajando en la construcción de nuestra futura casa, a los tres meses  ella regresó y me conto lo que el Señor había hecho  con su prima, yo estaba maravillado y sorprendido, pero eso no fue todo, María me dijo que estaba en cinta –yo no lo podía creer ,por un momento me sentí engañado ,pero cuando ella me explico todo ,yo me pude tranquilizar.

La gente del pueblo comenzó a murmurar pero haciendo caso omiso  María y yo nos casamos, aún recuerdo aquel día, todo era alegría, allá estaba radiante y yo me sentía muy feliz al tener como esposa a María la Madre de Dios. Poco después de la boda, el emperador Augusto promulgó   un decreto ordenando un censo, era el primero en tiempos del gobierno de Quirino, y yo por ser de la familia  de David, debía  ir a Belem y conmigo lleve a María mi esposa, ella estaba a punto de dar a luz, pero no podía dejarla en casa sola. Cuando llegamos a Belem buscamos  una posada para descansar pues ya era de noche, el viaje había sido largo y María se encontraba cansada, pero nadie nos recibía, todo estaba lleno, el límite de mi angustia se rompió cuando  ella me dijo que iba a nacer el niño, pero por más que busque sitio no lo encontré, hasta que una buena mujer me dijo que había un lugar ,y nos llevo a la parte trasera de una posada, nos hizo bajar una senda y llegamos al sitio, no era  el mejor de los palacios, ni la mejor posada ,pero había un lugar, cuando nació el niño María lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, mientras lo contemplábamos , unos pastores llegaron buscando al niño, decían que un ángel de Dios se les había aparecido y les había dicho, que hoy en la ciudad de David, había nacido un salvador que es el Mesías, el Señor; uno de ellos con lagrimas en los ojos decía que  había visto que muchos ángeles del cielo se reunieron y alababan a Dios diciendo “¡Gloría a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!”

Después se acercaron al   pesebre y le adoraron, todos lloraban d alegría tanto que María y yo lloramos también, ellos se despidieron y se marcharon .Un profundo silencio reinaba, nada nos decíamos solo nos mirábamos y tratábamos de comprender este misterio. A los  ocho días  llevamos a circuncidar  a Jesús (así lo había dicho el ángel), en el camino María me iba narrando todo lo que el ángel  le había dicho, parecía que ella vibraba al recordarlo, lagrimas corrían por sus ojos, ella resplandecía, Dios verdaderamente la inundaba, yo no podía más que sentir gozo de tener cerca de mí a María  y a Jesús el Hijo de Dios.

Cuando se cumplieron los días de la purificación prescrita por la ley de Moisés llevamos a Jesús a Jerusalén   para presentarlo al Señor, ofrecimos como sacrificio  un par de  palomas; cuando íbamos de salida nos salió al encuentro un hombre llamado Simeón, había escuchado de él y se decía que era un hombre justo y piadoso que esperaba el consuelo de Israel. Se decía  también que el   Señor le había revelado que no moriría sin ver al Mesías  enviado por el Señor, cuando nos vio, pidió permiso de cargar al niño, María se lo dio y cuando lo tomó en brazos bendijo a Dios diciendo. “Ahora Señor según tu promesa, puedes dejar que tu siervo muera en paz, mis ojos han visto a tu Salvador a quien has presentado ante todos los pueblos como luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”

María y yo quedamos admirados de lo que se decía de Él, después Simeón nos bendijo y cuando le dio a María a Jesús, le anuncio que Jesús sería sigo de contradicción y que una espada le atravesaría el corazón, ella quedo un poco turbada y un silencio reinaba en ella, después  regresamos a Galilea, Jesús  iba creciendo y se iba llenando de sabiduría, nos sentíamos muy felices con Él.

Cuando Jesús cumplió doce años lo llevamos a Jerusalén a celebrar la pascua, terminados los días de fiesta regresamos a casa, pero Jesús se había quedado en Jerusalén sin que nos diéramos cuenta, pensamos que venía en la caravana con algunos parientes, pero al terminar la jornada lo buscamos y al no encontrarlo regresamos a Jerusalén,  estábamos muy angustiados; después de tres días lo encontramos, él estaba sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. María y yo nos quedamos asombrados de lo que veíamos, ella lo reprendió, pero Jesús contesto algo que nos asombro aún más, María  ya no le dijo nada y bajamos los tres a Nazaret.

Jesús seguía creciendo y era muy amado por nuestros vecinos, el tiempo que vivimos los tres juntos lo disfrute mucho, él aprendió de mí, el oficio de carpintero y yo aprendí    de él, el amor al Padre y el amor incondicional a María; en   nuestra casa reinaba el amor y el silencio, y poco a poco fui comprendiendo el misterio en el cual Dios me metió, puedo decir que mi vida tiene dos etapas :una antes de conocer a María y la otra cuando la conocí, pues toda mi vida cambio cuando nuestras miradas se cruzaron.

Ahora gozo de la presencia del Padre que Jesús me enseño a amar, también, del Espíritu   que me impulsaba a obedecer a Dios y del que movía a María a ser como era, me gozo contemplando a María la que fue mi esposa en la tierra, y la veo más soberana, más resplandeciente cubierta de la gloria de Dios ¡Y ahora con Jesús tengo continuas conversaciones!;¡ Y le pido ciertas cosas que no me niega nunca!

Esta es la historia, en la que mi vida fue tocada con la misericordia de Dios y en la que la tierra entera ha recibido gracias abundantes. Me  despido diciéndote que intercederé por ti en todo lo que me pidas, púes ellos no me pueden negar nada.

Firma

(José el carpintero)

Hna. Marisol García Salazar

Poesía a María Sma.

MIRIAM

María Virgen Madre

María d de Dios la Madre

Sin pecado concebida

Y al cielo por ángeles subida

 

Santa Virgen María

Madre siempre mía

Virgen pura y santa

En cuerpo y alma casta

 

A ti canta mi alma

Le canta agradecida

Al ver vuestra alma

De virtudes revestida

Todas las virtudes

En vos están

Y las debilidades

En mí están

Pero con tu ayuda podré vencer,

Al malo que me ataca sin ceder,

Pues mi alma quiere  perder,

Por verme en el infierno arder

No me podrá  llevar,

Pues en mi ayuda vendrás,

Y al cielo me conducirás,

A tu lado a morar.

 

Soberana y Reina mía,

Señora y Madre mía

Consuelo y protectora mía ,

Auxiliadora mía,

 

Dueña y Salvación mía

Ayuda y Fuerza mía,

Sostén y Paz mía

Te amo ¡Oh María!

 

Tu eres estrella del mar,

Madre de la humanidad,

Consuelas al que viene a llorar,

Perdón, ten piedad.

 

De todas las razas vienen

No haces distinción alguna

Diferentes pueblos  y naciones

Y las lenguas se unen en una

 

En los cinco continentes moras,

De todas las razas te adornas,

Tu piel de todos los colores se viste,

Y hasta las culturas todas asumiste.

 

Madre, tienes muchos nombres,

Llamados así advocaciones,

De Guadalupe y Ocotlán,

Del Carmen, de la Paz,

 

De la Esperanza, del Rocío,

Del Rayo, del Rosario,

De Lourdes, de Fátima,

Y la Divina Infancia

 

¡Ah! Los Dogmas también

María, Madre Virgen

Inmaculada Concepción

Y  también la Asunción

 

Madre Santísima, María,

A pesar de todos los títulos,

Delos ritos y subtítulos,

Serás siempre la Virgen María.

 

La Madre del Verdadero Dios,

De los hombres, la protección;

De los ángeles, la  admiración,

De la Trinidad la recreación.

 

Ayúdanos a mirar tu Fiat,

Prolongando hasta la cruz,

Ayúdanos siempre a llevar,

En el corazón a Jesús.

 

Y en la hora de la agonía,

Ven en nuestro auxilio Señora,

Ven en esa  última hora,

Ven Oh Madre, ven María

 

En esa hora Tú estés

Con Jesús y Sn.José,

Y en el cielo con los tres,

A la Trinidad adoraré.

 

Natalia de la Madre de Dios ocd

Catedra  de Sn.Pedro 22 Feb. 2009

 

 

POESÍA A LA VIRGEN MARÍA

infantita

Teotokos

 

En la creación, cuando Adán cayó

El Padre os destino una misión

Ser la Madre del Hijo

De Aquel  que nos traería la salvación

 

Desde toda la eternidad os preparó

La obra maestra de sus manos sois vos

Pues con sus dones os adornó

Y su mismo corazón os regaló

 

Aquel día venturoso en que Gabriel os visitó

Con total libertad de aceptar, o no,

En tu respuesta estaba la salvación

Y el  “Fiat” de tu corazón  brotó

 

El cielo y la tierra no cesaban de mirarte

Sus oídos más atentos que los del mismo Ángel

A una de alegría gritaron al escucharte

Que aceptabas ser del Emanuel la Madre

 

“Hágase en mí según tu palabra”

Fue la frase que pronunciaste

Con total abandono, tú confiaste

Y la misma Palabra vino a abarcarte.

Para Dios no ay nada imposible, dijo el Ángel

Tu parienta Isabel ya va en el sexto mes

Hacia las montañas te encaminaste a pie

Pues tu caridad no conoce ningún límite

 

¡Oh Madre ¡Aquella noche en que Jesús nació ,

El Emanuel, El Dios con nosotros llegó

El  Dios Poderoso en todo se anonadó

El consejero Admirable en tu portal nació

 

Cuando tomabas a Jesús en tus brazos

Sabías que era tu Hijo, pero también tu Dios

Eres Madre de la Fe de la esperanza y del amor

Puesto que nada preguntabas, todo lo meditabas en tu corazón

 

Alegrías y penas Jesús niño te dio

Que alegría tan grande estrecharlo a tu corazón

Y que pena cuando en Jerusalén se quedó

En medio de los doctores a todos sorprendió.

 

Y en el día de nuestra redención

Una espada atravesó tu corazón,

Al verlo de una cruz colgado,

Con el corazón traspasado.

 

 

 

Madre mía, conocías muy bien las escrituras

Ahí se anunciaba que al tercer día resucitaría

Resucitó, Aquel quien te dio vida

Y a los cuarenta días al cielo subía

 

Madre de Jesús, Madre de Dios,

Madre nuestra, Madre del  A mor

En el año 431 en el concilio de Éfeso

Este dogma, para los cristianos se proclamó

 

Teotokos, Madre de Dios

Toda la iglesia proclama

Toda la Iglesia te llama

Madre del verdadero Dios

 

Todos invocamos tu auxilio y protección

Quita nuestras aflicciones y limpia nuestro corazón

Para poder cantar  sin interrupción

Alabanzas al Divino Corazón.

 

Que en el cielo y en la tierra,

Nos unamos a tu voz

Y cantemos eternamente,

El cántico del Amor.

 

 

María  Madre nuestra,

María Madre de Dios,

Nos gloriamos de ser tus  hijos,

Y te entregamos alma y corazón.

 

Virgen excelsa,

Madre querida,

Tuya es mi vida,

Vela por mí,

Cuando deba dejar el suelo,

Llévame al cielo,

Cerca de ti.

 

Natalia de la Madre de Dios  OCD   1 DE ENERO 2009

 

 

Día de Pentecostés

Cincuenta días después de la pascua, culminamos  en el cenáculo,reunidos en oración ,junto con María la Madre de Dios. Recordamos así mismo como  Santa  Teresa de Jesús en un día víspera del Espíritu Santo , después de misa se fue a una parte apartada   donde rezaba muchas veces y mientras leía  comenzó   a entender  por la bondad de Dios  como el Espíritu Santo no dejaba de estar con ella y vio sobre su cabeza una paloma bien diferente de las de acá .<<Sosegóce   el espíritu con tan buen huésped >><<y comenzó a gozarla,quitósele el miedo y comenzó la quietud con el gozo,>><<desde aquel día entendí quedar con grandísimo  aprovechamiento en más subido amor de Dios y las virtudes muy más fortalecidas >>(V 38 9-11)

Podemos notar en esta experiencia  que  Teresa  queda  fortalecida por el Espíritu Santo como los apóstoles.Invoquemos ,pues en todas nuestras acciones a tan dulce huésped del alma y maestro  verdadero que es el Espíritu Santo,para que disipe nuestros miedos, nos de la paz y fortalezca nuestros deseos de crecer en las virtudes .